Lo importante de una foto no es sólo que se vea bien o el encuadre, que la luz sea la adecuada o el ángulo. Lo imprescindible de una foto es la historia detrás. Así como en la vida, no importa todo lo material que acumulas, sino todo lo que viviste, todo lo que soñaste e hiciste realidad. Así es la fotografía, la magia está detrás.

Cuando pienso en viajar, en visitar un lugar pienso en mis botas favoritas, en mi chaqueta, en la mochila que me ha acompañado entre una docena de fronteras, las gafas que me permiten esconder mis miedos, el encendedor con el que a veces doy luz a mis días y me ayuda con el café, en las fotografías y en las historias que podré contar.

Lo que me queda

Y es que quedan en las fotos todas mis experiencias, toda la adrenalina de subir a la punta de la montaña, jadeante y exhausta, esa primera bocanada de aire puro, llena de orgullo por haberlo logrado.
Quedan en ellas las lágrimas que rodaron por mis mejillas la primera vez que vi la torre Eiffel completamente iluminada, no solo por sus luces también por la luna de diciembre, fue aquella Navidad, la primera que pase totalmente sola rodeada de mucha gente.
Está en mis fotos aquel fin de semana en el sur, donde me enamore minuto a minuto, donde hice planes que aún no he cumplido, porque definitivamente, vivir es mejor que planear.

En mis fotografías están las incontables veces que he llegado a una tierra nueva, en coche, caminando, tras un vuelo cinco estrellas o en un bus con olor a queso y gallinas.

El viaje a Budapest para participar en una película de la que no era protagonista pero me sentía la estrella.
Ese tour por Italia, en el que planee hasta el último detalle y con tanto tiempo de antelación, que cuando llegó la hora de hacerlo mi realidad había cambiado, pero de eso se trata, todo cambia y se mueve, así que fui a Italia me enamoré aún más de su arte, de su ritmo y sólo me dejo con ganas de volver y quedarme pausada en el tiempo.
Guardo en ellas el recuerdo del viaje a Cádiz y sus atardeceres, en especial aquel, donde buscaba el tesoro más hermoso de la playa, para alguien especial.

A través de mis fotografías siempre he pretendido contar historias, dejar plasmadas mis experiencias, compartir lo que siento en cada lugar, la belleza de disfrutar la vibración y la armonía de cada geografía.

Fotografiar es contar historias a través de imágenes.

La Americana Errante